Zephar

SIN FOTOGRAFÍA DE PERFIL


Nombre completo: Zephar.

Significado del nombre: Nombre de un demonio que alienta a los hombres a cometer pecados sexuales con niños y animales, e incita a las mujeres al adulterio y al lesbianismo.

Apodo: --

Raza: Avatar nacido del amor visceral.

Edad: 35 años.

Edad que aparenta: 15 años.

Lugar de nacimiento: Milwaukee, Estados Unidos.

Habilidades: Puede desvanecerse en sombras y viajar como tal por el aire; aunque le mutiles, la parte del cuerpo que ha sido desmembrado vuelve a brotar envuelto en sombras; y, cómo no, no puede ser asesinado. Es inmortal, y pueden variar su físico como guste, aunque normalmente no suelen cambiarlo casi nunca, excepto detalles como peinado o color de ojos.

Molde: 
  • Cabeza: --
  • Cuerpo: --

Historia: El joven Jeffrey tenía 18 años recién cumplidos, y desde que tenía uso de razón había tenido la fantasía de recoger un autoestopista y tener relaciones sexuales con él. Por eso, cuando se encontró a Stevens Hicks haciendo autostop no se lo pensó dos veces y se lo llevó a casa. Pero cuando se dio cuenta que el joven al que había recogido ni se planteaba tener algo con él, e incluso deseaba marcarse, golpeó a Stevens en la cabeza y le estranguló con una pesa. Jeffrey le quería demasiado como para dejar que se fuera.
En ese momento aparecieron dos pequeñas sombras casi idénticas. Cuerpo quimérico, cuernos de cabra… eran algo sacado de una pesadilla. Dos melanias.
Así fue como los pequeños Eligor y Zephar empezaron a vivir siempre cerca de Jeffrey, presenciando cada uno de sus pasionales crímenes, alimentandose de ese amor tan oscuro que nadie podría soportarlo.
Pero cuando aquel mayo de 1991 Konerak Sinthasomphone escapó a la calle, desnudo, drogado, localizando a dos policías… y Jeffrey consiguió convencerles que era su amante drogadicto y le permitieron volver a llevarselo, el pequeño hilo que seguía manteniendo unidos a él a esas dos pequeñas criaturas se rompió.
Se habían alimentado suficiente de todo su amor, y ya estaban preparados para ser ellos mismos.
Eligor y Zephar ya eran avatares.
En el menor tiempo posible del que eran capaces de recordar, recorrieron América, comiendo de todo tipo de amores hasta saciarse, acabando en España casi sin darse cuenta, ávidos de más…